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Una Flor belicha brilla en china

Nacionales

Los sueños, sueños son hasta que uno se propone a hacerlos realidad. Y más aún cuando desde su nacimiento corre por su sangre el amor por la danza. Esa parece haber sido la premisa de Flor Cura Borda, una bella joven del pueblo de Belén de Catamarca, que hoy por hoy pasa sus días representando a la Argentina, bailando folklore y malambo, en los escenarios de China.

Flor Cura, de Belén de Catamarca a China conoceremos a la maravillosa persona detrás de la artista.

Sus comienzos de niña, el esfuerzo, el desafío de estar lejos de casa, las expectativas de una joven que empezó su carrera teniendo un sueño. Queremos mostrarles que los límites los pone uno mismo y que cuando uno quiere, con esfuerzo y amor todo se puede. Fue en el jardín El Bosque de Bambi, en un acto del 25 de Mayo. Recuerdo que no quería ser dama antigua, pero sí bailar candombe, esa fue la primera vez que bailé y me encantó.

Ya habiendo conocido lo maravilloso que es bailar, te empezaste a formar académicamente. ¿Cuándo y donde comenzó esa formación a nivel profesional?

Con la danza empecé cuando tenía siete años, en la escuela de Danzas Municipal. Mi primer profesor fue Geringa, ahí cursé mi primer año. La academia “El Montaraz” se mudó al lado de mi casa y allí empecé a los 8 años con el profesor Jorge Saracho. A la semana que entré a danzas me eligieron como paisanita para la Fiesta del Ponchito. Fue una hermosa experiencia.

Siempre fui la reina en mi casa porque soy la mayor de dos hermanos varones, entonces era todo para mí, y cuando llegué a danza era una más. Eso hizo darme cuenta de que había otras personas y que la idea de compartir era mejor que ser la única. El profesor Saracho me enseñó muchas cosas que hoy pongo en práctica, no solo como persona sino también en el baile. Mis compañeras fueron mis hermanas durante todo el tiempo que estuve en danza que fueron muchos años. Me recibí e hice mis prácticas en la localidad de Londres, Catamarca, donde me fui por un mes y estuve un año enseñando a un montón de chiquitos que hoy deben tener 10 años más.

Tus comienzos fueron en Belén, luego seguiste en Buenos Aires. ¿Qué fue lo más difícil de perseguir tus sueños?

Primero dejar mi pueblo, mi familia, mis amigos, el desarraigo. Eso es lo más difícil de la danza, siempre tuve que estar moviéndome y eso me limita el tiempo con mis seres queridos. La danza me ha hecho elegir entre cosas que quiero mucho.

¿Que queda de esa niña de Belén, que no quería actuar de dama antigua en aquel festival del 25 de mayo en el jardín de infantes?

De la niña de Belén quedan las buenas costumbres del pueblo, las ganas de hacer siempre, de animarse, de ir sin miedo como en los pueblos. Belén de Catamarca es un lugar hermoso para crecer libre, seguro, criando sueños!

Si pudiera agradecer en este espacio lo haría a las personas que desde siempre creyeron en mi, que apostaron por mi ayudándome desde la más pequeña contribución, hablo de gente que con una palabra de aliento, con un vaso de agua, con un aplauso te encienden y hacen que todo el sacrificio valga la pena!

Todos los días antes del show pienso en esto y digo para los espectadores pidiéndole a Dios: ¡Dame la magia de quedar en sus corazones!

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